Inglaterra es la defensora del título, no lo olvidemos, y tras un año de penurias y decepciones ha llegado a la última etapa a tope de moral. La evolución en las apuestas lo dice todo: antes de que comenzase el torneo, apostar al triunfo final inglés significaba multiplicar las ganancias por 41 euros; ahora, "sólo" 3. El responsable del éxito no es otro que el héroe inglés Jonny Wilkinson (y de su delantera acorazada, no lo olvidemos), el chico de oro del rugby, determinante en el título de 2003 y clavo ardiendo al que se agarran los del XV de la Rosa para repetir victoria en 2007. El medio de apertura ejecutó a Australia en cuartos y a Francia en semifinales con sus tiros a palos teledirigidos. Y sobre todo por el espíritu de campeón que impregna a sus compañeros, algo importantísimo en un deporte tan sacrificado como el rugby
Pese a Wilkinson, Suráfrica es la favorita, y con razón. En la primera fase, arrasaron a la propia Inglaterra 34-0; es el único equipo invicto en el torneo y su juego es tan solvente (la delantera más poderosa, inalcanzable en el line-out...) como espectacular: cuenta con el máximo anotador de ensayos del torneo, Bryan Habana, el mejor medio de melé (Fourie du Preez) y un seguro al pie (Percy Montgomery). Yo a Habana le llamo el Ronaldo del rugby, por su parecido físico con el jugador de fútbol y por su velocidad y efectividad: una máquina de ensayar.
Vamos que o Inglaterra hace algo más que esperar a que Wilkinson meta drops a espuertas o no tendrá nada que arrascar en la gran final. Decir que Suráfrica pagaba a 6 euros su victoria final antes del comienzo del torneo. Ahora, apostar por ellos multiplicaría por 1.363 tu apuesta. Si Wilko no lo remedia, los antílopes surafricanos se alzarán con su segundo mundial

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